Piedra, madera y trescientos años de historia
La Borda de l'Isard se levantó en 1742 para guardar el heno y el ganado de una familia de Ordino durante los inviernos largos. Sus muros de granito miden casi un metro de grosor y el tejado de pizarra lo colocaron, losa a losa, los mismos vecinos que la usaban.
En 2019 la encontramos medio en ruinas y nos enamoramos de ella. Tardamos tres años en devolverle la vida con canteros y carpinteros del valle: conservamos las vigas originales de pino negro y escondimos la calefacción radiante bajo el suelo de piedra. Por fuera es la borda de siempre. Por dentro, la casa en la que nos habría gustado pasar los inviernos de pequeños.
NP
Núria y PereVuestros anfitriones, nacidos en el valle
- 1742Se construye como pajar y establo
- 1968La última familia baja al pueblo
- 2019Empieza la restauración
- 2022Recibe a sus primeros huéspedes